personal

El ado-bĂłlido

Después de meses de leer, pensar, echar cuentas y volver a pensar, me he comprado un coche. No ha sido una tarea fácil, por muchos motivos; de hecho estaba preparando un artículo sobre cómo me planteé la compra, pero me estaba quedando algo tan extenso y tan aburrido que voy a dejar una imagen de la pre-compra:

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24 pulgadas

Después de varios meses de pensármelo (como me decían el otro día, no quiero ni pensar en el momento en que se te ocurra comprarte un coche XD), ayer fui a comprarme un cacharrete interesante para mi mesa: un monitor Samsung 245B plus, de 24 pulgadas.

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El esfuerzo que me ha costado comprarlo ha sido digno de mención. Como ya digo, me ha llevado varios meses decidirme, aunque la idea ha resonado en mi cabeza con mucha mayor fuerza desde hace 2-3 semanas He hecho innumerables visitas a un foro sobre monitores en Noticias3D, prad.de, que es una página fundamental para saber muchas cosas de monitores y comparar/buscar modelos concretos, a la web de FNAC y a la de El Corte Inglés... y eso sin contar las veces que he pasado por diversos establecimientos de El Corte Inglés, Carrefour y FNAC para ver qué se cocía por allí.

Hasta ahora tenía un LG L1717S, un TFT de 17 pulgadas que me regalaron mis padres por Reyes hace un par de años. No me va mal, pero quería darme un gustito en algo que voy a usar todos los días, el monitor :)

Celebrando mi futuro cercano

Llevo desde el lunes con un horario de 8 a 3, como si de un funcionario normal se tratase. El motivo es que ha quedado atrás mi beca (¡hasta luego beca!) y ha llegado un contrato en el mismo sitio en el que he sido becario durante un año. El contrato aún está en el limbo legal, pero el papeleo está hecho y llevo unos días dado de alta en la Seguridad Social.

Para celebrar la buena racha, y como parece que he sido bueno, me he permitido el lujo de regalarme unas cuantas cositas en el espacio de 2 dĂ­as:

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Por si no se ve:

  • Los renglones torcidos de Dios, de Torcuato Luca de Tena, porque he leĂ­do buenas crĂ­ticas sobre Ă©l.
  • El clan del oso cavernario, de Jean M. Auel, por ver cĂłmo es eso de la novela basada en la prehistoria.
  • Los anales de los Heechee y Los exploradores de PĂłrtico, ambos de Frederik Pohl, para continuar con la saga de los Heechee (de la cual ya he leĂ­do los dos primeros, PĂłrtico, Tras el incierto horizonte). Me falta el tercero, El encuentro, que ya lo tengo encargado en el FNAC.
  • Un router Linksys WRT54GL. En pocas palabras, es un router inalámbrico que tiene un pequeño Linux embebido (de ahĂ­ la L del nombre) y para el que hay disponibles muchos firmwares no oficiales que amplian sus posibilidades.
  • Un pendrive de 2GB para un marco digital que tengo dando vueltas por mi casa.

Creo que voy a tener entretenimiento para rato :)

No lo entiendo

Creía que a mis 23 años hacía bastante que habían quedado atrás los encontronazos con esos despojos humanos más conocidos por Sevilla como canis. Estaba un pelín equivocado.

Sacando la basura como todas las noches y dando un paseo al perro, llegan dos individuos en moto y se despiden, quedando uno de ellos en tierra y marchándose el otro. Cuál es mi sorpresa cuando sigo a lo mío y veo que el primero de ellos se dirige a mí con la habitual actitud y entonación cani, y no tardo en escuchar algo como:

Illo chaval, ¿tienes hora?. Al escucharlo lo miro, cosa que hasta ese momento no había hecho, y no podía fallar en mi predicción: corte de pelo a lo cenicero, cara de pocas luces y expresión chulesca. Como ya sabía a lo que venía, respondí como suelo hacerlo: qué va.

Pues el tío cansino ha empezado con la ristra de excusas para buscar gresca: Illo har-me un favor, Illo dame un leuro, ¿no?, Illo dónde se coge el 2, etc. Todo esto andando a menos de 2 metros de mí y siempre con las intenciones bien claras en la cara. Ha llegado un momento en que aquello pintaba tan feo que he decidido irme directamente para el portal de mi comunidad de vecinos, y la ley de Murphy no me decepcionó: ¡no tenía las llaves!

Yo, que las únicas peleas que recuerdo han sido con algún que otro ordenador, ya empezaba a notar el efecto de la adrenalina y estaba en tensión porque veía que aquello acababa a puñetazos. Por suerte, aunque el chuleta aceleró el paso, el portero vio a alguien en la puerta y abrió, pudiendo entrar yo con el perro. El desgraciado iba detrás a muy poca distancia con la intención de entrar detrás mía, y en vista de que las cosas se le complicaban ha puesto el colofón a su brillante actuación con un socorrido: me cago en tus muertos, le voy a pegar una patada al perro....

¿Qué necesidad tiene nadie de encontrarse a esta gentuza por la calle? ¿No preferirían estar haciendo piruetas con la motito y frenar contra la pared más próxima? ¿Creería que en la bolsa de la basura llevaba fajos de billetes? ¿O es que estaba aburrido y sólo quería un poco de bronca?

Vamos a ser pragmáticos, reunamos todas las preguntas en una sola: ¿quedarían las cosas más a mi favor si llevase un objeto contundente en la mano además de la basura y el perro? Es bastante probable, pero creo que me contentaré sabiendo que mi actividad cerebral SÍ es normal y que de mi boca nunca saldrá un surmano. Chúpate ésa, caramono.

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Gastando en agosto

Interrumpo mi desintencionado silencio para decir que, tras casi 2 años de continuos sí-no-sí-no a la pregunta "¿me compro la DS?" hoy por fin he caído. Me he regalado a mí mismo una Nintendo DS blanca y una funda roja. Me ha costado bastante decidirme, creo que como consecuencia de estar trabajando y valorar aún más el dinero, que hace un tiempo que sale de mi bolsillo después de ganármelo con algo de esfuerzo. Supongo que eso es bueno :)

Ahora me tengo que pensar qué juegos me gustaría conseguir. Me gustaría tener unos cuantos de los que pueden jugarse 5 minutos y dejarse, pero además alguno de los que enganchan durante un buen rato. ¿Alguna sugerencia?

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(No he comprado el libro en cyberdark, pero sé que compraré más allí :D)

Por otra parte he conseguido hoy en el Corte Inglés (en la FNAC no he tenido suerte, el pack de bienvenida tendrá que esperar) el segundo libro de la saga Heechee de Frederik Pohl, que comencé con Pórtico, titulado Tras el incierto horizonte. Hay ganas de echarle el ojo encima.

Tengo que aprovechar, que el lunes se me acaba lo bueno y hay que volver a trabajar. Iré con cuidado, que he oído que hay un síndrome muy peligroso llamado postvacacional... me tendré que poner la vacuna o algo.

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